viernes, 2 de mayo de 2014

Primera parada... derecho y deber de los padres católicos a educar

        Para abordar este tema partimos de un documento de la Iglesia promulgado durante el Concilio Vaticano II llamado Gravissimus Educationis (ya fue nombrado en el tema La Iglesia y su rol en la educación). En el número 3 de este documento dice: “Puesto que los padres han dado la vida a los hijos, están gravemente obligados a la educación de la prole y, por tanto, ellos son los primeros y principales educadores. Este deber de la educación familiar es de tanta trascendencia que, cuando falta, difícilmente puede suplirse”. Este deber viene acompañado de la ayuda de toda la sociedad, principalmente de la escuela. En este punto se corre un riesgo “el primero de los cuales es no desentenderse de ella” “que vean en la escuela una colaboradora y no una sustituta de su misión” (n° 119 de Educación y proyecto de vida)




      Educación y proyecto de vida, en el mismo número, continúa diciendo: “Que den a los maestros de sus hijos todo el apoyo que éstos necesiten, y que completen su labor dando a sus hijos esa parte fundamental de la educación que ninguna escuela, por buena que sea, alcanza a dar”. Por esto, los padres tienen el derecho de formar parte de la comunidad educativa [“Tienen derecho a ser considerados miembros de la comunidad educativa, aspecto muchas veces descuidado en la organización escolar, sobre todo cuando el alto número de alumnos y docentes de un establecimiento se convierte en factor de masificación” (n° 118 Educación y proyecto de vida). Más aún, como padres católicos, tienen el “derecho inalienable” de elegir la escuela conforme a su fe (Declaración universal de derechos humanos" art. 26. 3), esto los compromete más con la institución educativa (n° 159). Esto, hoy día, está muy descuidado, hay una “pérdida de vigor de la institución familiar en su función educativa” (n° 117 EyP de Vida), los factores que parecen afectar solo a los alumnos (falta de compromiso, responsabilidad, desentendimiento, falta de comunicación, etc.) ven afectados a toda la familia haciéndola más negligente en este haciendo que la educación no sea un tema prioritario. La escuela y la familia no son dos instituciones paralelas que funcionan por separado (n° 7).
Este deber fundamental de educar se da en el ambiente familiar propio, en lo más cotidiano. Catechesi Trandendae en el número 68 dice que las verdades principales dichas y enseñadas con amor en un ambiente familiar sano, de respeto, permitirá que deje en los hijos una huella imborrable. Crear un ambiente sano, animado por el amor, es un deber de la vocación esponsal. Dice el número 36 de Familiaris Consortio: “El elemento determinante será el amor paterno-materno que encuentra su realización en el acto de educar”.





Deberán educar a sus hijos en los valores esenciales: justa libertad ante los bienes materiales, verdadera justicia (que lleva al respeto de la dignidad de cada uno), en el sentido del verdadero amor (solicitud sincera y servicio desinteresado hacia los demás). La familia es la primera y fundamental escuela de sociabilidad. Educación sexual clara y delicada: ante una banalización la educación de los padres debe basarse sobre una cultura sexual que sea verdadera y plenamente personal (FC 37).

La Iglesia le da un lugar primordial a la familia en la educación. Reconoce los posibles vicios que se pueden dar como puede ser el desdecirse de la escuela, o que ella no integre a la familia, o que los padres no tengan interés ni conocimiento de lo que hacen o no sus hijos. La familia es insustituible y por eso tiene sus derechos y deberes, algunos ya expuestos, que van en consonancia con documentos y leyes de todo el mundo. En nuestro caso, la ley de educación nacional (ley n° 26.206), enumera en el capítulo VII (artículos 128 y 129) los derechos y deberes, que dicen, de una manera distinta, lo que los documentos de la Iglesia también promulgan [http://www.me.gov.ar/doc_pdf/ley_de_educ_nac.pdf]. Queda doblemente expuesta la importancia, obligación e insustituibilidad de la familia en su rol educativo con sus derechos y deberes.

           
                                                                                           Javier de los Santos

Documentos usados y otros:

Ley n° 26.206: Ley de educación nacional: http://www.me.gov.ar/doc_pdf/ley_de_educ_nac.pdf



viernes, 25 de abril de 2014

Subite y aprendé a ser...

Enseñar... ¿cuál es el rol del docente?




¿Son los modelos educativos suficientes a la hora de educar?





Más allá del modelo como una herramienta importante para la educación, es la persona del educador quien usa esta herramienta, por lo tanto más allá de lo buena que esta sea  en algún punto depende de la persona que la aplica.



El maestro enseña un poco por medio de lo que dice, algo más por medio de lo que hace, mucho más por medio de lo que es.


El papel del educador puede iluminarse con la imagen que utiliza el papa: 

"¿Qué existe de más bello para nosotros, si no caminar con nuestro pueblo? ¡Es bello!: caminar con nuestro pueblo, a veces delante, a veces en medio y a veces detrás: adelante, para guiar la comunidad, en medio, para animarla y sostenerla, detrás, para tenerla unida para que ninguno se quede demasiado, demasiado atrás: para tenerla unida. Y también por otra razón: ¡Porque el pueblo tiene “olfato”! Tiene olfato para encontrar nuevos senderos para el camino" (Discurso del Papa Francisco a las comunidades diocesanas, 4 de Octubre del 213)

Subite para aprender a aprender!

NTIC: Informática y Comunicación



La tecnología y la escuela

El análisis que abordaremos no guarda relación directa y unívoca con una partida presupuestaria que permita la incorporación de computadoras en las aulas. Una escuela donde se desarrolle el pensamiento crítico y creativo implica reconocer, desde la perspectiva del conocimiento, que las prácticas rutinarias, descontextualizadas de los problemas auténticos, difícilmente permitirán el desarrollo de la capacidad de reflexión.

 Los problemas auténticos no suelen tener respuestas unívocas o fácilmente predecibles e implican, en la mayoría de los casos, verdaderos desafíos cognitivos. Las modernas tecnologías pueden resolver muchas de nuestras preocupaciones respecto del conocimiento en tanto representan poderosas herramientas de resolución de las comprensiones y pueden tender mejores puentes entre el conocimiento disponible y las actuaciones necesarias para su utilización. Las nuevas tecnologías impactan la cultura de todas las sociedades, desde los sectores más ricos hasta los más carenciados y marginales. En cualquiera de las situaciones, el uso de la tecnología puede implicar la implementación de excelentes propuestas para la resolución del acceso al conocimiento o la utilización de otras empobrecedoras. En todos los casos, nuestros desafíos son que los alumnos aprendan en el vertiginoso mundo contemporáneo, comprometidos en la recuperación de una enseñanza solidaria en los difíciles contextos de la práctica cotidiana.

En general, se preguntan acerca de una enseñanza que genere comprensión genuina, esto es, comprensión en el campo del conocimiento para lograr trascender dicho campo. 

La tecnología y la enseñanza


(Dejar a un lado la marca publicitaria)


Nos interesa reconocer además las creencias de los docentes respecto de la tecnología.
A través de las décadas, se atribuyó a la tecnología diferentes funciones aun cuando una de las prevalecientes tuvo relación con la motivación por aprender. Otra de las creencias, en cambio, se vinculó con la resolución de los problemas de comprensión. Ambas concepciones atribuyeron a la tecnología un papel positivo, casi mítico, coincidente con un aura de modernidad. En una posición opuesta se reconocen los efectos nocivos de la utilización de algunas tecnologías en tanto su uso puede anular algunas de las capacidades que le interesa sostener a la escuela.

La reiterada pregunta de 109 alumnos cuando plantean "¿para qué estudiamos esto?" encierra una crítica oculta a las prácticas de enseñanza que carecen de significación y, por tanto, de atractivo para los alumnos.

La utilización de un medio tecnológico cortaría, entonces, por lo novedoso, la rutina de la clase y daría cuenta de un docente preocupado por generar propuestas atractivas. Utilización de algún mensaje de los medios de comunicación masiva, resulte interesante para los alumnos. Sin embargo, los estudios de campo dan cuenta de que la reiteración de las propuestas genera la pérdida del interés que se basó solamente en la novedad, y se reitera la pregunta: ¿para qué estudiamos esto? Otra de las creencias respecto de la utilización de la tecnología educativa se asoció a la resolución de los problemas de comprensión. Esto genera una suerte de intermediación en la que el papel fundamental en relación con la enseñanza lo satisfacen los materiales creados para tal fin y los docentes lo ponen a disposición de los alumnos.

Volver a pensar propuestas para el aula


Si pensamos en la innovación para el aula y nos proponemos recuperar los modos de pensar inteligentes, creativos y profundos, podremos reconocer distintos modos de enseñanza en donde las innovaciones tengan sentido.  
Una primera aproximación implicaría demostrar al estudiante cómo se resuelve un problema, esto es, cómo lo resuelve un experto y cómo justifica esa resolución. En segundo lugar, cuando los estudiantes están desarrollando la tarea, los docentes podríamos focalizar el trabajo mostrando los problemas que surgen en las resoluciones de la tarea, que podrían pasar inadvertidos. En todos los casos los docentes deberán proveer de apoyos o tecnologías para ayudar a los alumnos a que logren buenas resoluciones.
En todos los casos estamos hablando de problemas auténticos, que impliquen verdaderos desafíos para los estudiantes y, por qué no, también para los docentes.

Reconocemos niveles de conocimiento que superan el nivel descriptivo de los conceptos o temas: niveles de resolución de problemas, niveles de evidencia y finalmente niveles de indagación. En el primer caso, en la resolución de problemas, las propuestas de enseñanza se orientarán a que los estudiantes adquieran las estrategias que les permitan abordar los problemas de un campo disciplinario o tema; en el segundo, el nivel de evidencia, implica enseñar a reconocer por tema o problema que está justificado o explicado, y en el nivel de indagación nos remitimos a reconocer qué significa el estudio y la producción en un campo de conocimiento, cuáles son buenas preguntas en ese campo o cómo se buscan.


Relacionar, comparar, establecer nexos, partir de lo dado para recuperar lo sabido, sea de un conocimiento natural o experiencial y establecer puentes con el nuevo conocimiento, se constituyen en el punto de partida de cualquier propuesta didáctica. Evidentemente, el desafío de crear una propuesta de enseñanza innovadora nos remite a revisar algunas falsas opciones que se construyen respecto a metodologías novedosas pero que entrañan múltiples dificultades a la hora de plasmarlas en actividades generadoras de nuevas formas de comprensión.


La Iglesia y su rol en la educación



Hay un documento del Concilio Vaticano II llamado Gravissimus Educationis, donde se explica el derecho que todos los cristianos tienen a una educación cristiana: por el mismo bautismo recibido, que regenera y que constituye una nueva creatura, haciéndola hija de Dios.

Pero, además del derecho del cristiano de recibir la educación, la declaración afirma que la Iglesia tiene el deber de educar. Esto es, por un lado, porque debe ser reconocida como sociedad humana capaz de educar; pero, además, y especialmente, porque tiene el deber de anunciar a todos los hombres el camino de la salvación, de comunicar la vida de Cristo y de ayudarlos con atención constante para que puedan lograr la plenitud de esta vida. Como una buena Madre, tiene la obligación de dar a sus hijos una educación que llena la vida del espíritu de Cristo...


La Iglesia atiende toda la vida del hombre, incluso la material, en cuanto que está unida con la vocación celeste: instaurar todas las cosas en Cristo, anunciando a todos los hombres el misterio de la salvación. Al mismo tiempo, ayuda a todos los pueblos a promover íntegramente a la persona, para el bien propio y el de toda la sociedad.

Subite para aprender a pensar



Enseñar a pensar tiene por objetivo educar personas libres que aporten críticas constructivas a la sociedad en la que conviven.
El primer paso hacia la libertad es el autoconocimiento, en este caso, conocer la propia dignidad. Tener conciencia de que soy humano y lo que implica ser hombre es fuente de libertad y posibilidad de renovación. Este es el comienzo de una sociedad más humana y habitable, más amigable al hombre porque, gracias a este conocimiento, cada hombre podrá descubrir la verdad y seguirla.
            La educación es herramienta para “humanizar” al hombre y para que este despliegue su vida en un entorno favorable. Así es que podemos agregar que la educación, en la práctica tiene la fascinante misión de hacerle descubrir al hombre los medios y fines con los que cuenta para luego enseñarle a pensar y elegir aquellos que le son adecuados para su felicidad.