"LIBERTAD Y CREATIVIDAD EN EDUCACIÓN"
CARL ROGERS
QUÉ SIGNIFICA ENSEÑAR
Enseñar es más difícil que aprender porque lo
que el enseñar exige es esto: permitir que se aprenda. El verdadero maestro, en
realidad, no permite que se aprenda otra cosa que... aprender. El maestro
aventaja a sus alumnos sólo en esto: en que él tiene que aprender mucho más que
ellos todavía... pues tiene que aprender a permitirles que aprendan.
QUÉ ES APRENDER
Voy a hablar del aprendizaje, pero no de esas cosas
desvaídas, estériles, fútiles y de rápido olvido que se embuten en la cabeza de
esos pobres y desvalidos niños atados a sus asientos con las férreas ligaduras
del conformismo. Voy a hablar del APRENDIZAJE, de esa insaciable curiosidad que
lleva al adolescente a absorber todo cuanto le es dado ver, oír y leer acerca
de los motores de gasolina, porque le interesa mejorar el rendimiento y la
velocidad de su «crucero».
Dos clases de aprendizaje
Memorizar cosas como, por ejemplo, daz, ten, sep, ins, fir,
etcétera, es tarea difícil. Como esas sílabas no significan nada, no son
fáciles de aprender y no es raro que se las olvide pronto.
Con frecuencia no nos damos
cuenta de que gran parte del material que se les presenta en clase a los
alumnos tiene para ellos el mismo carácter abstruso y vacío que esta lista de
sílabas sin sentido tiene para nosotros.
En tal aprendizaje sólo
interviene la mente, o sea que se verifica «del cuello para arriba», sin
participación de las emociones ni de las significaciones personales, de suerte
que no reviste importancia para la persona total.
En contraste con éste, existe
algo así como un aprendizaje sugerente, significativo, experimental. Es probable que el niño que ya ha memorizado
que «dos más dos son cuatro» un día se dé cuenta, de pronto, jugando con sus
cubos o con las canicas, de que «dos más dos son realmente cuatro».
Un ejemplo; si a un niño de cinco años se lo traslada a
otro país y se le deja jugar a su antojo durante horas con sus nuevos amigos y
sin que posea conocimiento alguno del idioma de éstos, al cabo de pocos meses
aprende esa lengua e inclusive adquiere el acento propio de ella. Es decir que
el niño aprende de una manera que para él tiene sentido y significación,
aprendizaje éste que avanza a un ritmo veloz en extremo. Sin embargo, si se
pretende enseñarle esta nueva lengua fundando la instrucción en los elementos
que tienen significación para el maestro, el aprendizaje se torna sumamente lento y hasta es
probable que se detenga.
Precisiones
Aprendizaje significativo o experimental. Este tiene el carácter de una implicación personal: la totalidad de la persona, en sus aspectos
sensitivo y cognitivo, se halla en el acto de aprender. Es de iniciativa propia,
pues, aun cuando el impulso o el estímulo provengan de fuera, la sensación de
descubrir, de lograr, de aprehender y comprender viene de dentro. Es difusivo, puesto que
hace que cambien la conducta, las actitudes y quizás hasta la personalidad del
educando.
Aprendizaje de la persona total
De antiguo, la educación ha considerado el aprendizaje
como una forma ordenada de la actividad cognitiva de la porción izquierda del
cerebro
Involucrar a toda la persona en
el aprendizaje significa también poner en libertad y utilizar la porción
derecha del cerebro. El hemisferio derecho funciona de modo totalmente
distinto. Es la parte intuitiva, la que aprehende la esencia antes de conocer
los detalles, la que abarca la Gestalt entera, la configuración total.
En el aprendizaje significativo
se combinan lo lógico y lo intuitivo, el intelecto y las sensaciones, el
concepto y la experiencia, la idea y el significado. Cuando aprendemos de esa
manera somos completos, utilizamos todas nuestras potencialidades masculinas y
femeninas.
El dilema
Estimo que todos los maestros y educadores prefieren
facilitar este tipo de aprendizaje experimental y significativo de la totalidad
de la persona, antes que la forma disparatada del silabario. Con todo, en la
gran mayoría de nuestras escuelas, en todos los niveles de la educación,
estamos encasillados dentro de un criterio tradicional y convencional que hace
difícil, si no imposible, el aprendizaje significativo.
Conclusión
Cuando los ojos del estudiante
refulgen a causa de un descubrimiento, un nuevo conocimiento que colma e
ilumina su vida. tal circunstancia hace que toda esa ardua tarea, ese esfuerzo
personal de enseñar, se justifique plenamente. ¿Qué hacer, entonces, para que
ese hermoso fulgor aparezca con mayor frecuencia? Puede ser una filosofía, si se quiere, pero de
una filosofía que surge de la experiencia de muchos profesores y estudiantes,
de cuyas peripecias personales nos enteraremos a través de sus propios relatos.
Los grandes
cambios en la educación y en el aprendizaje no proceden de las actividades en
las aulas: evolucionan a partir de valores y convicciones que tratan de
encontrar formas de llevar a cabo los cambios.
Autor: Francisco Traverso Gahan
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