Alberto Manzi, docente italiano que, durante los años 60 enseño a leer y escribir (y así a pensar) a más de un millón de italianos a través de la televisión.
"Nunca es demasiado tarde": la revolución de Manzi
"Manzi? Un revolucionario, casi un superheroe".
Lo dijo Claudio Santamaria, actor, durante la conferencia de prensa de presentación de la ficción "Nunca es demasiado tarde", dirigida por Giacomo Campiotti.
Será propiamente Santamaria quien interpretará al maestro Alberto Manzi, el conductor del historico programa de alfabetización de la RAI "Nunca es demasiado tarde" (1960-1968)
La transmición nació de la colaboración entre la RAI y el Ministerio de instrucción pública, para que los adultos analfabetos accedieran a conseguir el titulo de la escuela de primera enseñanza italiana. Necesitaban encontrar a alguien adecuado para conducir el programa.
La elección recayó sobre Manzi, maestro de primera enseñanza y escritor, que entró en la televisión temeroso, pero siempre generoso, como lo era con sus pequeños alumnos.
Se cuenta que para la prueba de transmición no quiso guiones, pero sí hojas y tizas, las mismas que después usó en su pizarrón, aquel con el que tuvo sus "lecciones electrónicas" que enseñaron a leer y escribir a un millón y medio de italianos.
Para "Nunca es demasiado tarde", la RAI organizó 2000 puntos de transmición en los oratorios, el las Casas de la cultura, en los bares. Se dice que así lo quiso Manzi, porque que la televisión quizás no estaba en todas las casas era evidente, pero seguramente no estaba en las casa de aquellas personas más excluídas, de las cuales el maestro quería combatir sobre todas las cosas "el frustrante sentimiento de inferioridad cultural."
Se trata de una historia especial, de un maestro especial, que también tuvo sus problemas por la ideas que sostuvo, como las referidas a las calificaciones, las cuales no ponía. El maestro Manzi sostenía que "hace aquel que puede, aquel que no puede no hace".
Manzi no se enojaba por las sugerencias sobre la clase, porque creía que la clase, como un equipo, debía animar el sentido crítico de cada uno, mucho más que las competencias. "La atención y las ganas de aprender de un chico deben ser conquistadas, no impuestas."
Además de estar atento a pensarse como una figura conciliadora entre sus alumnos, el maestro tenía un fuerte sentido de profesor, que debe saber ser un educador, y no concebir su propio trabajo solamente como una misión; sino también como una profesión intelectual, que debe desarrollarse con método y pasión.
"Espero que hayan entendido aquello que he buscado siempre hacerles comprender. No renuncien nunca a ser ustedes mismos. Sean siempre dueños de su propio sentido crítico y nada podrá someterlos. Y recuerden que yo me quedo aquí en el lugar de siempre. Pero si alguien quiere destruir su libertad, su generosidad, su inteligencia, yo estoy aquí, listo a recomenzar el camino juntos. Porque ustedes son parte de mí y yo de ustedes."(Alberto Manzi, carta a quinto grado)
Imagen de la ficción de la RAI, "Non e mai troppo tardi" (Nunca es demasiado tarde)
Aberto Manzi en el programa "Non e mai troppo tardi", transmitido entre 1960 y 1968
"Si la escuela es una escuela del 'hacer', del construir el propio saber a través de la experiencia, el 'estudiar' se convierte en la alegría de descubrir, y nada se transforma en 'pesadez', fastidio, aburrimiento."
Imagen de la ficción "Non é mai troppo tardi", 2014
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