Juan Pablo II en la Catequesis Tradenade menciona el papel que las escuelas católicas tienen en la transmisión de la fe y las tensiones que debe afrontar.
Aquí se presenta un esquema sobre el tema
lunes, 16 de junio de 2014
La educación inclusiva
Nuestra escuela está firmemente convencida de que la
educación es para TODOS los chicos y chicas. Anclados en la fe, creemos que
Dios nos ha creado a todos con amor y como testigos de su amor. Todos los seres
humanos por tanto formamos parte de este divino misterio por el cual somos
instrumentos para otros.
Tenemos mucho para dar y mucho para recibir incluso los que
son estimados en menos por algunos, y estos son los chicos con capacidades
diferentes. Ellos no fueron creados para ser estimados en menos sino como otros
iguales a nosotros. La igualdad no es algo que se de en lo meramente físico o material
(sino la igualdad sería una mentira) sino que es algo que se de en la dignidad
de la persona. La dignidad nos hace merecedores de respeto, pero muchas veces
nuestras valoraciones no se dan en lo profundo de las personas sino en lo
exterior.
Cuando hablamos de educación inclusiva no pretendemos sanar
simplemente la autoestima o la imagen de sí mismo que tiene un chico con
capacidad diferente, sino también la imagen que tienen los otros chicos
“normales” sobre el resto y sobre sí mismos.
Es así que encontramos en esta educación integradora no solo
lo más saludable para los chicos con capacidades diferentes sino para todos los
chicos.
Partimos de la realidad y no pretendemos por tanto negarla.
Si un chico esta en silla de ruedas no podrá caminar y es un hecho, pero lo
trágico, lo desvalorizante o no de esa situación está esencialmente anclada en
la mirada que se tenga sobre la misma. Cada chico debe descubrir la riqueza que
reside dentro suyo, pero esto no lo podrá hacer sin la ayuda de los otros.
Partimos de la base de que el mundo con o sin maldad a través de sus miradas lo
hace sentirse como menos, como incapacitado y limitado en relación a los demás.
Esto ya lo ha recibido desde su infancia, pero este límite que por cierto es
verdadero, no es lo único que contiene, su riqueza es enorme y sus
potencialidades inmensas, deben ser explotadas y para esto necesita ayuda. No
existe persona que no necesite ayuda para crecer, desde que somos bebes nos
enseñan a responder a nuestras capacidades (la de caminar, hablar, pensar) y
esto nadie lo ha aprendido sin ayuda de otro.
Nosotros por tanto por medio de maestras especializadas
dentro del aula, y una concientización constante del alumnado y del profesorado
osamos acompañar a estos chicos que el buen Dios nos regala, y nos creemos
privilegiados de poder hacerlo.
Nuestra inclusión consta por tanto de un contacto
permanente, sin distinciones entre unos y otros chicos. De esta manera nuestra
adaptación curricular tendrá como base está realidad para abarcarla por
completo.
Ya hemos expresado el porqué y el cómo de esta tipo de
educación. Queremos ahora dejar el testimonio de una persona que tuvo la
oportunidad de compartir con estos chicos.
“no es solo la alegría
que uno encuentra en estos chicos que han recibido amor y les han enseñado a
ser amados, sino que penetra el misterio, la pregunta de cómo este o esta chica
que a los ojos del mundo son los desdichados, los olvidados por Dios, hayan
podido alcanzar tal felicidad. Aquello más deseado por todos, la felicidad, lo
eh visto alcanzado por los que mas motivos tenían para no tenerlo.
Y encuentro nos
obstante otra maravilla, eh visto con que entrega un chico que apenas podía
mover una mano pintaba un dibujo, y lo hacia con tal concentración y dedicación
que me di cuenta que nunca había alcanzado tal intensidad en mis capacidades
como aquel chico”
viernes, 23 de mayo de 2014
Formación religiosa en la escuela católica y la Catequesis
Siendo la escuela la más importante entre los medios de comunicación, ya que “a la vez que cultiva con asiduo cuidado las facultades intelectuales, desarrolla la capacidad del recto juicio, introduce en el patrimonio de la cultura conquistado por las generaciones pasadas, promueve el sentido de los valores, prepara a la vida profesional, fomenta el trato amistoso entre los alumnos de diversa índole y condición, contribuyendo a la mutua comprensión...” (Gravissimus educationis, n°5), podemos afirmar que la escuela católica también lo es.
En este sentido, Juan Pablo II, en
el n°69 de su Exhortación Apostólica “Catechesi
Tradaende” es bien claro al respecto. Hablando de la escuela católica, la
formación en la fe y en qué es lo que la distingue, el Papa se pregunta: “¿Seguiría mereciendo este nombre (la
escuela católica) si, aun brillando por
su alto nivel de enseñanza en las materias profanas, hubiera motivo justificado
para reprocharle su negligencia o desviación en la educación propiamente
religiosa? ¡Y no se diga que ésta se dará siempre implícitamente o de manera
indirecta! El carácter propio y la razón profunda de la escuela católica, el
motivo por el cual deberían preferirla los padres católicos, es precisamente la
calidad de la enseñanza religiosa integrada en la educación de los alumnos.”
Es importantísimo en la escuela
católica la formación en la fe. Para esta tarea, lo serán también los
catequistas. ¿Cuál es la metodología propia en estos tiempos de transmitir la
fe en esta sociedad? ¿Hay alguna específica?
El Card. Bergoglio, en su mensaje
para el Encuentro Arquidiocesano de Catequistas (EAC) del año 1997, decía: “La única metodología catequética es el
Verbo venido en carne. Él es el mensaje y Él es el método. Sí, también el
método, porque de la misma contemplación del Verbo Encarnado surgen las pautas
coherentes para demostrarlo, hablar de Él, anunciarlo. De lo contrario
podríamos caer en la tentación de hacer una ‘ideología’ (es decir, un pensar
sobre) de Jesucristo. Y la catequesis no es un pensar sobre Jesucristo, sino un
enseñar para que el Jesucristo recibido en el anuncio kerigmático crezca en
verdad y caridad.”
Se habla de una integración, de no caer en meras
proposiciones, en un método de enseñar, memorizar, responder. Sino de integrarla
en la vida, integrarlo en todos los aspectos...
La una y la otra... Catequesis y Kerygma; Razón y fe... Formación
y oración... Sin hacer tantas distinciones entre una y otra, que puedan ir de
la mano. Al fin y al cabo, se trata de que todos conozcan a Jesús. Claro que
respetando sus procesos y sus preguntas... pero siempre ayudándolos a caminar
en la fe.
Para culminar, la declaración conciliar Gravissimus educationis en su n°8, sintetiza esta integración en la
que estamos reflexionando. Dice:
“La presencia de la Iglesia en la tarea de la enseñanza se
manifiesta, sobre todo, por la escuela católica. Ella busca, no es menor grado
que las demás escuelas, los fines culturales y la formación humana de la
juventud. Su nota distintiva es crear un ambiente comunitario escolástico,
animado por el espíritu evangélico de libertad y de caridad, ayudar a los
adolescentes para que en el desarrollo de la propia persona crezcan a un tiempo
según la nueva criatura que han sido hechos por el bautismo, y ordenar
últimamente toda la cultura humana según el mensaje de salvación, de suerte que
quede iluminado por la fe el conocimiento que los alumnos van adquiriendo del
mundo, de la vida y del hombre. Así, pues, la escuela católica, a la par que se
abre como conviene a las condiciones del progreso actual, educa a sus alumnos
para conseguir eficazmente el bien de la ciudad terrestre y los prepara para
servir a la difusión del Reino de Dios, a fin de que con el ejercicio de una
vida ejemplar y apostólica sean como el fermento salvador de la comunidad
humana.” (Gravissimus Educationis n°8)
lunes, 12 de mayo de 2014
Aprender a pensar
Alberto Manzi, docente italiano que, durante los años 60 enseño a leer y escribir (y así a pensar) a más de un millón de italianos a través de la televisión.
"Nunca es demasiado tarde": la revolución de Manzi
"Manzi? Un revolucionario, casi un superheroe".
Lo dijo Claudio Santamaria, actor, durante la conferencia de prensa de presentación de la ficción "Nunca es demasiado tarde", dirigida por Giacomo Campiotti.
Será propiamente Santamaria quien interpretará al maestro Alberto Manzi, el conductor del historico programa de alfabetización de la RAI "Nunca es demasiado tarde" (1960-1968)
La transmición nació de la colaboración entre la RAI y el Ministerio de instrucción pública, para que los adultos analfabetos accedieran a conseguir el titulo de la escuela de primera enseñanza italiana. Necesitaban encontrar a alguien adecuado para conducir el programa.
La elección recayó sobre Manzi, maestro de primera enseñanza y escritor, que entró en la televisión temeroso, pero siempre generoso, como lo era con sus pequeños alumnos.
Se cuenta que para la prueba de transmición no quiso guiones, pero sí hojas y tizas, las mismas que después usó en su pizarrón, aquel con el que tuvo sus "lecciones electrónicas" que enseñaron a leer y escribir a un millón y medio de italianos.
Para "Nunca es demasiado tarde", la RAI organizó 2000 puntos de transmición en los oratorios, el las Casas de la cultura, en los bares. Se dice que así lo quiso Manzi, porque que la televisión quizás no estaba en todas las casas era evidente, pero seguramente no estaba en las casa de aquellas personas más excluídas, de las cuales el maestro quería combatir sobre todas las cosas "el frustrante sentimiento de inferioridad cultural."
Se trata de una historia especial, de un maestro especial, que también tuvo sus problemas por la ideas que sostuvo, como las referidas a las calificaciones, las cuales no ponía. El maestro Manzi sostenía que "hace aquel que puede, aquel que no puede no hace".
Manzi no se enojaba por las sugerencias sobre la clase, porque creía que la clase, como un equipo, debía animar el sentido crítico de cada uno, mucho más que las competencias. "La atención y las ganas de aprender de un chico deben ser conquistadas, no impuestas."
Además de estar atento a pensarse como una figura conciliadora entre sus alumnos, el maestro tenía un fuerte sentido de profesor, que debe saber ser un educador, y no concebir su propio trabajo solamente como una misión; sino también como una profesión intelectual, que debe desarrollarse con método y pasión.
"Espero que hayan entendido aquello que he buscado siempre hacerles comprender. No renuncien nunca a ser ustedes mismos. Sean siempre dueños de su propio sentido crítico y nada podrá someterlos. Y recuerden que yo me quedo aquí en el lugar de siempre. Pero si alguien quiere destruir su libertad, su generosidad, su inteligencia, yo estoy aquí, listo a recomenzar el camino juntos. Porque ustedes son parte de mí y yo de ustedes."(Alberto Manzi, carta a quinto grado)
Imagen de la ficción de la RAI, "Non e mai troppo tardi" (Nunca es demasiado tarde)
Aberto Manzi en el programa "Non e mai troppo tardi", transmitido entre 1960 y 1968
"Si la escuela es una escuela del 'hacer', del construir el propio saber a través de la experiencia, el 'estudiar' se convierte en la alegría de descubrir, y nada se transforma en 'pesadez', fastidio, aburrimiento."
Imagen de la ficción "Non é mai troppo tardi", 2014
El rol del maestro católico
Benedicto nos invita a reconocer que el fundamento para la educación de los maestros católicos es ni más ni menos que el Evangelio.
Educar a los jóvenes en la justicia y la paz
(...)Quisiera
presentar el Mensaje para la XLV Jornada Mundial de la Paz en una perspectiva
educativa: Educar a los jovenes en la justicia y la paz", convencidos de
que ellos, con su entusiasmo y su impulso hacia los ideales, pueden ofrecer al
mundo una nueva esperanza (...). Se ha
de transmitir a los jovenes el aprecio por el valor positivo de la vida,
suscitando en ellos el deseo de gastarla al servicio del bien. Éste es un deber
en el que todos estamos comprometidos en primera persona (...)
Que todo ambiente
educativo sea un lugar de apertura al otro y a lo trascendente; lugar de
dialogo, de cohesión y de escucha, en el que el joven se sienta valorado en sus
propias potencialidades y riqueza interior, y aprenda a apreciar a los
hermanos. Que enseñe a gustar la alegría que brota de vivir día a día la
caridad y la compasión por el prójimo, y de participar activamente en la
construcción de una sociedad más humana y fraterna.(...)
También a
los jóvenes les corresponde una gran responsabilidad: que tengan la fuerza de
usar bien y conscientemente la libertad. También ellos son responsables de la
propia educación y la formación en la justicia y la paz.
(...)No
podemos ignorar que ciertas corrientes de la cultura moderna, sostenida por
principios económicos racionalistas e individualistas, han sustraído al
concepto de justicia sus raíces trascendentes, separándolo de la caridad y de
la solidaridad: "La 'ciudad del
hombre' no se promueve sólo con relaciones de derechos y deberes sino, antes y
más aún, con relaciones de gratuidad, de misericordia y de comunión. La caridad
manifiesta siempre el amor de Dios también en las relaciones humanas, otorgando
valor teologal y salvífico a otodo compromiso por la justicia en el mundo. 'Bienaventurados
los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados' (Mt
5,6). Serán saciados porque tienen hambre y sed de relaciones rectas con Dios,
consigo mismos, con sus hermanos y hermanas, y con toda la creación."
(...)La paz
no es sólo ausencia de guerra y no se limita a asegurar el equilibrio de
fuerzas adversas. La paz no puede alcanzarse en la tierra sin la salvaguardia
de los bienes de las personas, la libre comunicación entre los seres humanos,
el respeto de la dignidad de las personas y de los pueblos, la práctica asidua
de la fraternidad. La paz es fruto de la
justicia y efecto de la caridad. Y es ante todo don de Dios. Los cristianos
creemos que Cristo es nuestra verdadera paz: en Él, en su cruz, Dios ha
reconciliado consigo al mundo y ha destruido las barreras que nos separaban a
unos de otros (Ef 2, 14-18); en Él, hay una única familia reconciliada en el
amor.
(...)Queridos
jóvenes, ustedes son un don precioso para la sociedad. No se dejen vencer por
el desánimo ante las dificultades y no se entreguen a las falsas soluciones,
que con frecuencia se presentan como el camino más fácil para superar los
problemas. No tengan miedo de
comprometerse, de hacer frente al esfuerzo y al sacrificio, de elegir los
caminos que requieren fidelidad y constancia, humildad y dedicación. Vivan
con con confianza su juventud y esos profundos deseos de felicidad, verdad,
belleza y amor verdadero que experimentan. Vivan con intensidad esta etapa de
su vida tan rica y llena de entusiasmo.
Consciente
de todo esto, les envío estas reflexiones y les dirijo un llamamiento: unamos nuestras fuerzas espirituales,
morales y materiales para educar a los jóvenes en la justicia y la paz.

Benedicto XVI,
mensaje de la celebración de la Jornada Mundial de la Paz, diciembre 2011
lunes, 5 de mayo de 2014
“LAS EVALUACIONES”
A lo largo de la historia y en especial en los últimos
tiempos se han presentado grandes preguntas sobre los métodos de evaluación que
se presentan a los alumnos. Las llamadas pruebas “objetivas” tan criticadas hoy
en día, nos hacen prever la posibilidad de un reduccionismo de los saberes del
alumno y de sus conocimientos. Preguntas como ¿ sirven de algo las
evaluaciones?, ¿Realmente se puede decir que este chico o chica aprendió lo
dado en clase por alcanzar un puntaje tal en un examen? ¿ no expone el examen a
la idea de aprobar o sobrevivir más que a la de aprender algo nuevo?. Por otra
parte cuestiones no menos importantes sobre el efecto causante en la psicología
de los niños o adolescentes con respecto al tema de la evaluación y los
exámenes nos llevan a preguntas como ¿no exponemos a los niños o jóvenes a una
presión muy grande? ¿ el fracaso de desaprobar habiendo estudiado no lo puede
llevar al niño a sentimientos de frustración?. Tal vez las respuestas a las
ultimas preguntas sean verdaderas, pero no obstante se nos presentarían otras
personas diciéndonos, ¿ acaso la vida no te examina?, ¿el mundo laboral no te
evalúa?, ¿el fracaso no es una experiencia que todos tarde o temprano debemos
enfrentar?
Es por esto que nosotros queremos
presentar distintas modalidades de evaluaciones. Basándonos en investigaciones
y prácticas de Alicia Bertoni – Margarita Poggi – Marta Teobaldo, hemos
profundizado en lo que hoy conocemos como tipos de evaluación alternativas.
No pretendemos ofrecer un paradigma distinto de evaluación
pues no creemos tener el derecho de hacer experimentos con nuestros alumnos. Si,
por nuestra parte, buscamos alcanzar la medida dentro de la cual, el alumno no
apruebe sin aprender a pensar, no desapruebe sin merecerlo, no sea expuesto a
presiones o frustraciones traumáticas, pero tampoco lanzado al mercado laboral
sin la debida preparación para todo aquello que deberá enfrentar una vez
terminado el colegio.
Por todo lo dicho atraves de propuestas realizadas en el
mundo docente por personas como Carlos
González y Rebeca Anijovich, queremos
presentar distintos modos de evaluación que nos permitan alcanzar los objetivos
anteriormente enunciados.
Creemos por lo
tanto que la evaluación no merece ser utilizada como un instrumento
meramente meditivo de los saberes del alumno. Si no que por su parte la
evaluación (dado que tarde o temprano se le enfrenta a todo hombre y mujer)
puede ser progresiva y eficaz para el saber del alumno.
Buscamos utilizar métodos de evaluación para el
aprendizaje y como aprendizaje (no solo evaluaciones del aprendizaje) la
evaluación para el aprendizaje permite al alumno sin ningún tipo de presión
obtener orientaciones y sugerencias sobre su modo y proceso de adquirir
conocimiento. A su vez le da la oportunidad de aprender por medio de la
evaluación ya que lo expone a pensar y buscar respuestas.
Sus errores
entonces no serán fracasos o fiascos sino oportunidades de mejorar y aprender
más. Que el alumno comprenda esto es vital, que el alumno entienda que su
cerebro no es un don donde unos son inteligentes y otros no, sino una una
semilla que crece hasta donde la regemos
y por tanto su error no será signo de incapacidad sino oportunidad de
crecer, su error será poda necesaria para llegar aun mas alto.
En ultima instancia tras estos métodos de
evaluación proponemos uno ultimo en cual ya si será evaluado en base a si
responde o no a lo exigido. Sin embargo tenemos la confianza de no dejar que
los alumnos lleguen a esta instancia sin la debida preparación y sin la
seguridad de que su falla o error no será mas que una nueva oportunidad de
profundizar y crecer.
Como
puertas al proceso cognocitivo creemos en dos grandes propuestas:
Partir siempre del interés del chico, ya sea
partiendo de su vida concreta como generando en el un interés por aquello que
se le presenta. Sabemos que lo primero para esto es un docente apasionado, las
pasiones se transmiten como el futbol, o la música, así también un profesor
apasionado podrá brindarle a su alumno lo necesario para su aprendizaje no solo
porque a el le gusta sino porque también
como a todo apasionado por algo no se rinde hasta no demostrar la riqueza de lo
expuesto.
Un segundo método es el de utilizar a los mismos
alumnos de profesores. Es decir, en el aula siempre habrá quien presente mayor
interés por tal o cual cosa, también, el compañero sabe utilizar el lenguaje
simple y cotidiano que su compañero requiere. Creemos que en la escuela todos
somos profesores y alumnos, por esto queremos que los alumnos aprenden a
compartir sus conocimientos, no solo porque podrá brindarle la explicación
justa y el interés necesario que el profesor tal ve no supo transmitir; no solo
porque aprenderá a ser mas solidario con sus conocimientos en vez de sentirse
superior a otro (dado que entendemos el fracaso de un alumno como el fracaso de
un grupo): sino porque también el mismo alumno deberá poner en palabras simples
y concretas aquello que sabe (y todo aquel que sabe no sabe hasta que lo dice
de manera sencilla).
Como herramientas
para el aprendizaje y la evaluación presentamos el portfolio y las rubricas
El portfolio por su parte es una herramienta o un modo de
acompañar al alumno de manera tal que tanto el mismo como el docente puedan
llevar cuentas de cómo se está realizando el aprendizaje. Entendemos un
“portafolio” como el informe o expediente donde el estudiante va depositando
sus trabajos de forma individual o en grupo, sus reflexiones, sus
experiencias... a la vez que el docente lo va evaluando y acompañando de forma
interactiva en el proceso de autoaprendizaje.
Creemos que la educación es un camino que se camina de a
dos, y este herramienta permite tanto la autorreflexión del profesor como del
alumno.
Las rubricas por su parte les permiten a los profesores
esclarecer sus fines o intenciones, y por tanto al alumno conocer cuáles son
los puntos fuertes o de relevancia en los cuales será evaluado. De esta forma
podrá llevar cuenta de cómo está realizando su aprendizaje y así optimizar en
aquellos puntos necesarios.
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