lunes, 16 de junio de 2014

Educar para la diversidad

Estos dos videos de producción italiana ilustran muy bien el problema que sufren las personas con discapacidades cuando no se las tienen en cuenta. Lo que sucede a nivel arquitectónico ilustra perfectamente lo que sucede a nivel humano y educativo. En estos videos, el idioma no resulta una barrera porque las imágenes son muy elocuentes.




Metodología catequestica

En esta entrevista podemos conocer un metodo renovado de catequesis que apunta a que cada chico tenga una experiencia de Dios personal. Con algunas variantes podría enriquecer la catequesis escolar.


Entrevista a Manuela Ferroni, catequista de la parroquia San Martín de Porres de Belgrano, publicada en la revista "Comunicarnos" de la Comisión de niñez y adolescencia en riesgo del Arzobispado de Buenos Aires en enero de 2012

El pastor llama y las ovejas escuchan su voz
El niño es esencialmente religioso. Él viene de Dios y Dios vive en él. La catequesis del Buen Pastor es una metodología especial de transmición y vivencia de la Fe que ayuda y guía al niño a un verdadero encuentro con Jesús.

¿Qué es la Catequesis del Buen Pastor?
Es un acercamiento a la formación religiosa de los niños a partir de los tres años y hasta los doce, centrada en la Misa, la Biblia y la Liturgia. Sofía Cavalletti, junto con Gianna Gobbi, su amiga, desarrollaron esta catequesis del Buen Pastor a partir de los años cincuenta, inspiradas en la pedagogía de María Montessori, cuyos principios son la capacidad del niño a la concentración, su amor al orden y al silencio, y el gozo en el trabajo.

¿Cuánto hace que está en la Argentina?
En esta parroquia, dos años, y en la Argentina, hace más de veinticinco. La trajo una señora que vino de Italia, país donde se creó y se ha ido expandiendo de a poco, aquí nunca ha tenido una difusión a nivel nacional. En la Ciudad de Buenos Aires está sólo en esta parroquia y está también en la Provincia de Buenos Aires y en Santa Fe, donde tuvo mucho impulso por parte de un obispo, y en Bariloche. En otros países de Sudamérica, como en Colombia, está muy difundida y en cada ciudad hay una modalidad de atrio.

¿Qué tiene de especial el lugar donde se desarrolla?
El lugar donde los chicos vienen a tener un encuentro personal con Dios, que es su lugar de oración y de contemplación, se llama atrio. Aquí cada uno va a trabajar en forma personal lo que surja de su interior a partir de las distintas presentaciones.
En atrio no es un salón de clase, sino un lugar para vivir su vida religiosa. Venimos al atrio para estar con Jesús, a estar con Dios y a gozar de Dios. Así lo llamó María Montessori, en referencia a la arquitectura de las grandes iglesias en las que el atrio es el espacio entre la calle y el lugar sagrado, en el cual nos preparamos para el encuentro con Dios.

¿Cómo es este encuentro entre los niños y Dios?
Cuandos los chicos comienzan a los tres años los iniciamos con una serie de trabajos que los vaya preparando para estar en silencio, poder estar quietos y controlar su cuerpo, y poder entrar de a poquito en concentración y contemplación, que sería la base para después ir creciendo en su vida espiritual y en su encuentro personal con Dios.
La primera parte que los chicos conocen del atrio es la que llamamos de normalización, tienen más elementos y los ejercicios responden al interés  del niño y los van induciendo a la serenidad, a poder observar una misma tarea sin importar los que pase alrededor.
Al principio conocen esto y el rincón de oración. El resto de las presentaciones se van dando una por vez y se da grupalmente luego, cada niño trabaja con el material que prefiere.
En el atrio están el rincón de Biblia y los trabajos de Biblia, el rincón de bautismo, el de liturgia y el rincón de oración.
La catequista es sólo una intermediaria entre el chico y la Palabra de Dios. Este método se basa en la observación profunda del niño y la escucha atenta a sus capacidades y necesidades religiosas, se centra en la vivencia de cada chico y lo que cada uno va proponiendo. Muchos dicen que ha sido el aporte más importante a la catequesis del siglo XX y nosotros tratamos de inspirarnos en ella y de ser fieles a como se concibió y se creó.

¿Cómo se organiza? ¿Según las edades?
Tiene tres niveles, el primero de tres a seis, el segundo de seis a nueve y de nueve a doce el último nivel.
En esos nueve años siempre van teniendo cosas nuevas, si bien seguimos el calendario litúrgico y todos los años se ven los mismos temas, se presentan como en círculos concéntricos cada vez más ampliados. En esta parroquia por ahora sólo está el primer nivel, arrancamos todos juntos y vamos creciendo con los chicos.
En el primer nivel trabajan más sobre lo concreto y el dibujo. A partir de los seis ya tienen otras inquietudes y trabajan también con la escritura y la lectura. Cada chico trabaja con una presentación por vez. La norma es que hay un material de cada cosa y si está ocupado tenemos que esperar que se desocupe, eso también tiene que ver con el tema de la elección. Saber con qué quiero trabajar y no estar esperando la consigna de una maestra, porque no todos tenemos las mismas inquietudes ni el mismo nivel de interés. Lo que se busca es ese encuentro personal del niño con Dios y lo que él me propone. A través de los materiales, que están pensados todos para su interés, logran ese estado sin estar forzados u obligados a permanecer quietos o callados. Ellos desean realmente eso y lo menifiestan. Muchos chicos dicen que lo que más les gusta del atrio es el silencio.
El material para la formación religiosa en la catequesis del buen Pastor es una segunda ayuda indirecta para el niño. No es un material didáctico es una ayuda al maestro para hacer su enseñanza más atrayente. Su objetivo es ayudar a la meditación y a la oración.

¿Se sigue un programa?
Como cada chico es único y diferente, no hay un programa. Hay chicos que sólo quieren hacer cosas de misa. Hay otros que se enganchan con otra cosa y están todo el año con eso. La repetición en esta edad de tres a seis es lo que a ellos les hace fijar el mensaje, y su meditación pasa por el trabajo concreto, tocar, hacer, pegar y dibujar. Es su manera de meditar y tener un encuentro con Dios.
Una de las primeras presentaciones es la de la Biblia, que es el libro más importante porque tiene escritas las palabras de Dios. De pie, prendemos las velas y leemos: "yo soy la luz del mundo", que después se retoma en otros momentos del año.
La presentación del Buen Pastor también es central en la catequesis, leemos la parábola del Buen Pastor, y después vamos a conocer el material para entender mejor qué es lo que dice Jesús. Cuando terminamos, hacemos una breve meditación.
Cuando hablamos de la parábola del grano de mostaza meditamos sobre lo chiquito y lo grande, sobre el crecimiento: qué le da la fuerza a esta semilla para crecer y qué les pasa a ellos. De dónde sale esa fuerza vital que nos hace crecer. Y cuando descubren por sí solos que es Dios quien nos da esa fuerza, lo viven con una alegría inmensa.
En otro sector ubicamos el lugar donde nosotros nacimos y vivimos y donde nació, vivió, murió y resucitó Jesús. Todas esas presentaciones hablan de la tierra de Jesús. Cada rincón tiene sus presentaciones.

¿Cómo se preparan las catequistas?
Hay catequistas que son formadoras, que son catequistas desde que la experiencia llegó al país y tienen diesciocho años o más dando catequesis. No hay muchas formadoras y todos los años empiezan cursos nuevos en diferentes lugares y ahí es cuando nos juntamos las que estabamos interesadas. El curso del tercer nivel ahora se está dando en Brasil, otros han viajado a Colombia, se ha dado en Uruguay. Idealmente las formadoras han tomado los tres cursos y tienen experiencia con los chicos en los tres grupos de edad.
Cuando nos preparamos para ser catequistas, estudiamos bastante sobre el desarrollo del niño, porque conociendo las necesidades de los niños podemos ayudarles en su desarrollo personal.

¿Cómo entran los papás?
Estamos todos insertos en un mundo muy acelerado y esto va un poco en contra de mandarlos a inglés, arte, ballet, natación, y todo lo que se espera que se le pueda dar a un hijo a esta edad. Pero los que se engancharon son los que hacen la difusión. El mejor marketikg es un papá enamorado de la catequesis. Porque hay otros que cuando les contás piensan que el chico se va a hacer cura o monja. Ellos, como padres, eligieron esta opción. Se fortalecen en su propia vivencia como padres y en lo que quieren darles a sus hijos.

¿Por qué se le dió el nombre catequesis del Buen Pastor?
Al principio se llamaba catequesis según la pedagogía de María Montessori, pero ya desde los primeros años de la vida en el atrio, a mediados del siglo XX, está documentado que los niños hacían suya esta parábola de tal manera que a menudo podían utilizarla en referencia a otros temas, y esta parábola tiene el núcleo esencial del mensaje cristiano: en ese amor de entrega total de sí del Buen Pastor, encontramos el corazón del misterio pascual de Cristo, su muerte y Resurrección. Y fueron los mismos chicos los que con ella pudieron entender el misterio de la misa llegando a que el Buen Pastor fue el que dió su vida porque él se da en el altar y se hace pan y vino.
La parábola es tan vital para los niños que se convierte en punto de referencia para los otros temas que se conocen, y en sus dibujos aparece esta relación. Estas relaciones son producto de la reflexión de los niños, surgen de ellos mostrandonos que el mensaje ha penetrado en lo más profundo de su ser.
La capacidad que tiene el niño de enamorarse de Dios tiene sus raíces en esta parábola. Los niños disfrutan verdaderamente la presencia del Buen Pastor en sus vidas.   

Las escuelas católicas

Juan Pablo II en la Catequesis Tradenade menciona el papel que las escuelas católicas tienen en la transmisión de la fe y las tensiones que debe afrontar.
Aquí se presenta un esquema sobre el tema

La educación inclusiva

Nuestra escuela está firmemente convencida de que la educación es para TODOS los chicos y chicas. Anclados en la fe, creemos que Dios nos ha creado a todos con amor y como testigos de su amor. Todos los seres humanos por tanto formamos parte de este divino misterio por el cual somos instrumentos para otros.

Tenemos mucho para dar y mucho para recibir incluso los que son estimados en menos por algunos, y estos son los chicos con capacidades diferentes. Ellos no fueron creados para ser estimados en menos sino como otros iguales a nosotros. La igualdad no es algo que se de en lo meramente físico o material (sino la igualdad sería una mentira) sino que es algo que se de en la dignidad de la persona. La dignidad nos hace merecedores de respeto, pero muchas veces nuestras valoraciones no se dan en lo profundo de las personas sino en lo exterior.

Cuando hablamos de educación inclusiva no pretendemos sanar simplemente la autoestima o la imagen de sí mismo que tiene un chico con capacidad diferente, sino también la imagen que tienen los otros chicos “normales” sobre el resto y sobre sí mismos.

Es así que encontramos en esta educación integradora no solo lo más saludable para los chicos con capacidades diferentes sino para todos los chicos.

Partimos de la realidad y no pretendemos por tanto negarla. Si un chico esta en silla de ruedas no podrá caminar y es un hecho, pero lo trágico, lo desvalorizante o no de esa situación está esencialmente anclada en la mirada que se tenga sobre la misma. Cada chico debe descubrir la riqueza que reside dentro suyo, pero esto no lo podrá hacer sin la ayuda de los otros. Partimos de la base de que el mundo con o sin maldad a través de sus miradas lo hace sentirse como menos, como incapacitado y limitado en relación a los demás. Esto ya lo ha recibido desde su infancia, pero este límite que por cierto es verdadero, no es lo único que contiene, su riqueza es enorme y sus potencialidades inmensas, deben ser explotadas y para esto necesita ayuda. No existe persona que no necesite ayuda para crecer, desde que somos bebes nos enseñan a responder a nuestras capacidades (la de caminar, hablar, pensar) y esto nadie lo ha aprendido sin ayuda de otro.  

Nosotros por tanto por medio de maestras especializadas dentro del aula, y una concientización constante del alumnado y del profesorado osamos acompañar a estos chicos que el buen Dios nos regala, y nos creemos privilegiados de poder hacerlo.

Nuestra inclusión consta por tanto de un contacto permanente, sin distinciones entre unos y otros chicos. De esta manera nuestra adaptación curricular tendrá como base está realidad para abarcarla por completo.

Ya hemos expresado el porqué y el cómo de esta tipo de educación. Queremos ahora dejar el testimonio de una persona que tuvo la oportunidad de compartir con estos chicos.

“no es solo la alegría que uno encuentra en estos chicos que han recibido amor y les han enseñado a ser amados, sino que penetra el misterio, la pregunta de cómo este o esta chica que a los ojos del mundo son los desdichados, los olvidados por Dios, hayan podido alcanzar tal felicidad. Aquello más deseado por todos, la felicidad, lo eh visto alcanzado por los que mas motivos tenían para no tenerlo.

Y encuentro nos obstante otra maravilla, eh visto con que entrega un chico que apenas podía mover una mano pintaba un dibujo, y lo hacia con tal concentración y dedicación que me di cuenta que nunca había alcanzado tal intensidad en mis capacidades como aquel chico”

viernes, 23 de mayo de 2014

Formación religiosa en la escuela católica y la Catequesis



Siendo la escuela la más importante entre los medios de comunicación, ya que “a la vez que cultiva con asiduo cuidado las facultades intelectuales, desarrolla la capacidad del recto juicio, introduce en el patrimonio de la cultura conquistado por las generaciones pasadas, promueve el sentido de los valores, prepara a la vida profesional, fomenta el trato amistoso entre los alumnos de diversa índole y condición, contribuyendo a la mutua comprensión...” (Gravissimus educationis, n°5), podemos afirmar que la escuela católica también lo es.

En este sentido, Juan Pablo II, en el n°69 de su Exhortación Apostólica “Catechesi Tradaende” es bien claro al respecto. Hablando de la escuela católica, la formación en la fe y en qué es lo que la distingue, el Papa se pregunta: “¿Seguiría mereciendo este nombre (la escuela católica) si, aun brillando por su alto nivel de enseñanza en las materias profanas, hubiera motivo justificado para reprocharle su negligencia o desviación en la educación propiamente religiosa? ¡Y no se diga que ésta se dará siempre implícitamente o de manera indirecta! El carácter propio y la razón profunda de la escuela católica, el motivo por el cual deberían preferirla los padres católicos, es precisamente la calidad de la enseñanza religiosa integrada en la educación de los alumnos.”






“Más claro, echale agua...”, diríamos hoy... La enseñanza religiosa integrada en la educación de los alumnos es lo propio de la escuela católica. Muchas veces se puede caer en el tema de la libertad de conciencia o libertad religiosa. Al respecto, Juan Pablo II afirma: Si es verdad que las instituciones católicas deben respetar la libertad de conciencia, es decir, evitar cargar sobre ella desde fuera, por presiones físicas o morales, especialmente en lo que concierne a los actos religiosos de los adolescentes, no lo es menos que tienen el grave deber de ofrecer una formación religiosa adaptada a las situaciones con frecuencia diversas de los alumnos, y también hacerles comprender que la llamada de Dios a servirle en espíritu y en verdad, según los mandamientos de Dios y los preceptos de la Iglesia, sin constreñir al hombre, no lo obliga menos en conciencia.”



Es importantísimo en la escuela católica la formación en la fe. Para esta tarea, lo serán también los catequistas. ¿Cuál es la metodología propia en estos tiempos de transmitir la fe en esta sociedad? ¿Hay alguna específica?
El Card. Bergoglio, en su mensaje para el Encuentro Arquidiocesano de Catequistas (EAC) del año 1997, decía: “La única metodología catequética es el Verbo venido en carne. Él es el mensaje y Él es el método. Sí, también el método, porque de la misma contemplación del Verbo Encarnado surgen las pautas coherentes para demostrarlo, hablar de Él, anunciarlo. De lo contrario podríamos caer en la tentación de hacer una ‘ideología’ (es decir, un pensar sobre) de Jesucristo. Y la catequesis no es un pensar sobre Jesucristo, sino un enseñar para que el Jesucristo recibido en el anuncio kerigmático crezca en verdad y caridad.”
Se habla de una integración, de no caer en meras proposiciones, en un método de enseñar, memorizar, responder. Sino de integrarla en la vida, integrarlo en todos los aspectos...



Ocho años más tarde, en otro mensaje para el EAC, Bergoglio decía: “Si bien en algún momento de la historia de la iglesia se separó demasiado Kerygma y Catequesis, hoy deben estar unidos aunque no identificados. La catequesis deberá en estos tiempo de increencia e indiferencia generalizada tener una fuerte impronta kerygmática. Pero no deberá ser solamente Kerygma, si no a la larga dejará de ser Catequesis. Deberá gritar y anunciar: ¡Jesús es el Señor!, pero deberá también llevar gradual y pedagógicamente al catecúmeno a conocer y amar a Dios, a entrar en su intimidad, a iniciarlo en los sacramentos y la vida del discípulo...”
La una y la otra... Catequesis y Kerygma; Razón y fe... Formación y oración... Sin hacer tantas distinciones entre una y otra, que puedan ir de la mano. Al fin y al cabo, se trata de que todos conozcan a Jesús. Claro que respetando sus procesos y sus preguntas... pero siempre ayudándolos a caminar en la fe.
Para culminar, la declaración conciliar Gravissimus educationis en su n°8, sintetiza esta integración en la que estamos reflexionando. Dice:


“La presencia de la Iglesia en la tarea de la enseñanza se manifiesta, sobre todo, por la escuela católica. Ella busca, no es menor grado que las demás escuelas, los fines culturales y la formación humana de la juventud. Su nota distintiva es crear un ambiente comunitario escolástico, animado por el espíritu evangélico de libertad y de caridad, ayudar a los adolescentes para que en el desarrollo de la propia persona crezcan a un tiempo según la nueva criatura que han sido hechos por el bautismo, y ordenar últimamente toda la cultura humana según el mensaje de salvación, de suerte que quede iluminado por la fe el conocimiento que los alumnos van adquiriendo del mundo, de la vida y del hombre. Así, pues, la escuela católica, a la par que se abre como conviene a las condiciones del progreso actual, educa a sus alumnos para conseguir eficazmente el bien de la ciudad terrestre y los prepara para servir a la difusión del Reino de Dios, a fin de que con el ejercicio de una vida ejemplar y apostólica sean como el fermento salvador de la comunidad humana.” (Gravissimus Educationis n°8)


lunes, 12 de mayo de 2014

Aprender a ser

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Aprender a pensar

Alberto Manzi, docente italiano que, durante los años 60 enseño a leer y escribir (y así a pensar) a más de un millón de italianos a través de la televisión. 


"Nunca es demasiado tarde": la revolución de Manzi

"Manzi? Un revolucionario, casi un superheroe".
Lo dijo Claudio Santamaria, actor, durante la conferencia de prensa de presentación de la ficción "Nunca es demasiado tarde", dirigida por Giacomo Campiotti.
Será propiamente Santamaria quien interpretará al maestro Alberto Manzi, el conductor del historico programa de alfabetización de la RAI "Nunca es demasiado tarde" (1960-1968)

La transmición nació de la colaboración entre la RAI y el Ministerio de instrucción pública, para que los adultos analfabetos accedieran a conseguir el titulo de la escuela de primera enseñanza italiana. Necesitaban encontrar a alguien adecuado para conducir el programa.
La elección recayó sobre Manzi, maestro de primera enseñanza y escritor, que entró en la televisión temeroso, pero siempre generoso, como lo era con sus pequeños alumnos.

Se cuenta que para la prueba de transmición no quiso guiones, pero sí hojas y tizas, las mismas que después usó en su pizarrón, aquel con el que tuvo sus "lecciones electrónicas" que enseñaron a leer y escribir a un millón y medio de italianos.

Para "Nunca es demasiado tarde", la RAI organizó 2000 puntos de transmición en los oratorios, el las Casas de la cultura, en los bares. Se dice que así lo quiso Manzi, porque que la televisión quizás no estaba en todas las casas era evidente, pero seguramente no estaba en las casa de aquellas personas más excluídas, de las cuales el maestro quería combatir sobre todas las cosas "el frustrante sentimiento de inferioridad cultural."

Se trata de una historia especial, de un maestro especial, que también tuvo sus problemas por la ideas que sostuvo, como las referidas a las calificaciones, las cuales no ponía. El maestro Manzi sostenía que "hace aquel que puede, aquel que no puede no hace".

Manzi no se enojaba por las sugerencias sobre la clase, porque creía que la clase, como un equipo, debía animar el sentido crítico de cada uno, mucho más que las competencias. "La atención y las ganas de aprender de un chico deben ser conquistadas, no impuestas."

Además de estar atento a pensarse como una figura conciliadora entre sus alumnos, el maestro tenía un fuerte sentido de profesor, que debe saber ser un educador, y no concebir su propio trabajo solamente como una misión; sino también como una profesión intelectual, que debe desarrollarse con método y pasión.

"Espero que hayan entendido aquello que he buscado siempre hacerles comprender. No renuncien nunca a ser ustedes mismos. Sean siempre dueños de su propio sentido crítico y nada podrá someterlos. Y recuerden que yo me quedo aquí en el lugar de siempre. Pero si alguien quiere destruir su libertad, su generosidad, su inteligencia, yo estoy aquí, listo a recomenzar el camino juntos. Porque ustedes son parte de mí y yo de ustedes."(Alberto Manzi, carta a quinto grado)





Imagen de la ficción de la RAI, "Non e mai troppo tardi" (Nunca es demasiado tarde)



Aberto Manzi en el programa "Non e mai troppo tardi", transmitido entre 1960 y 1968




"Si la escuela es una escuela del 'hacer', del construir el propio saber a través de la experiencia, el 'estudiar' se convierte en la alegría de descubrir, y nada se transforma en 'pesadez', fastidio, aburrimiento."



Imagen de la ficción "Non é mai troppo tardi", 2014