lunes, 16 de junio de 2014

La construcción del éxito y del fracaso escolar

  1. “LA CONSTRUCCIÓN DEL 
    ÉXITO Y DEL FRACASO ESCOLAR”

Perrenoud

  1. La formación de un hábito y del sentido común


La cuestión de que las intenciones de la escuela figuren con toda claridad en un plan de estudios detallado o se definan más vagamente en el campo de la educación moral, religiosa o cívica es, en efecto, importante. Pero no podemos hablar de un curriculum verdaderamente oculto si se trata sólo de un curriculum moral eufemizado o idealizado. La noción de curriculum oculto, en sentido estricto, se refiere a las condícíones y rutinas de la vida escolar que originan regularmente aprendizajes ignotos, ajenos a los que la escuela conoce y declara querer favorecer.
JACKSON (1968), en su libro Life in Classrooms (La vida en las aulas), identifica el curriculum oculto con las rutinas cotidianas que, en el funcionamiento de la clase y del establecimiento escolar, hacen que los alumnos aprendan, generación tras generación, a vivir en un ambiente superpoblado, a ser juzgados constantemente por profesores o compañeros e, incluso, a obedecer a quienes detentan el poder.

1. se aprende a "vivir dentro de una masa",
2. se aprende paralelamente a matar el tiempo,
3. se aprende a dejarse evaluar por otros;
4. a satisfacer las expectativas del maestro y de los compañeros
5. se aprende a vivir en una sociedad jerarquizada y estratificada
6. controlar o, al menos, a influir sobre el ritmo de trabajo escolar
7. se aprende, por último, a funcionar dentro de un grupo restringido, a compartir y emplear los valores y códigos de comunicación.

Estos siete puntos resumen la lista de EGGLESTON (1977, págs. 110 a 113).Sin duda, no es exhaustiva. Por ejemplo, habría que añadir a la lista de aprendizajes: a) una referencia al tiempo, a través de los horarios y la división del tiempo escolar, la experiencia de los plazos, de las esperas, rendimientos, ritmos impuestos por otros, previsión, regularidad; b) una referencia al espacio privado y público, mediante la interiorización de las distancias adecuadas en la interacción social, las fronteras invisibles que han de respetarse (cf. HALL, 1971 ); c) una referencia a las reglas y los saberes.
Si se admite que la cultura y, en nuestro caso particular, la cultura ilustrada, es, en cuanto código común, lo que permite a todos los detentadores de ese código asociar el mismo sentido a las mismas palabras, a los mismos comportamientos y a las mismas obras, y, recíprocamente, expresar la misma intención significante mediante las mismas palabras, los mismos comportamientos y las mismas obras, se comprende que la escuela, encargada de transmitir esta cultura, constituya el factor fundamental del consenso cultural como participación en un sentido común, que es la condición de la comunicación. Lo que los individuos deben a la escuela es, pues, todo un conjunto de lugares comunes, que no consisten sólo en discurso y lenguaje comunes, sino también campos de encuentro y de entendimiento, problemas comunes y maneras comunes de abordar los problemas comunes:

Este enfoque de la cultura escolar, tal como es interiorizada en último término por los alumnos, ha sido desarrollada a propósito de la enseñanza secundaria o universitaria. Se trata, por tanto, más allá de los saberes y saber hacer particulares, de constituir categorías y esquemas de pensamiento. Esta comunidad de hábitos permite a quienes han hecho los mismos estudios, pertenecen al mismo cuerpo o a la misma escuela, reconocerse y comunicarse.

Un niño que, viviendo en nuestra sociedad, no asistiera a la escuela y no recibiera una instrucción equivalente, es probable que no aprendiera a escribir ni, quizá, a leer ni a contar. Sin duda, ignoraría todas las reglas gramaticales y ortográficas y sabría muy poco de historia, geografía o ciencias naturales, en el sentido en que esos saberes figuran en el curriculum. ¿Este niño pensaría de otra manera? ¿Estaría excluido del sentido común?. La escuela, en la medida en que se encarga ampliamente de los niños y los enfrenta con problemas intelectuales que no siempre encuentran fuera de ella, desempeña un papel fundamental en la adquisición de ciertos aspectos del sentido común, en la formación de las rutinas intelectuales gracias a las cuales damos por sentadas, evidentes, indiscutibles múltiples facetas de la realidad, así como las formas de describirlas, organizarlas desde el punto de vista lógico, transformarlas. Pero el sentido común se define precisamente por el desconocimiento de esta arbitrariedad, la certidumbre de que nuestra forma de ver el mundo y de definir la realidad es la única posible o, en todo caso, la única con sentido.
El aprendizaje del sentido común, es quizá, el componente mejor escondido del curriculum oculto. En definitiva, el aprendizaje del sentido común forma parte del aprendizaje del oficio de alumno. Eso mismo puede decirse de la mayor parte de los aprendizajes favorecidos por el currículum oculto, lo que no impide que surta efecto más allá de la escolaridad, efectos pertinentes desde el punto de vista de la integración social, en su sentido más amplio.


Aprender el oficio de alumno

Para asimilar la unidad de los aprendizajes más o menos ocultos, podríamos atenernos a dos observaciones principales:

a) el aula constituye un medio de vida especial, hace falta aprender "sobre la marcha"; en el transcurso de meses y, después, de años, el escolar adquiere los saberes y el saber hacer, valores y códigos. En la escuela, se aprende el oficio de alumno;

b)En este sentido, la escuela prepara para la vida, al menos, a través del hábito de actor social y de las cualificaciones y conocimientos que permite adquirir.

Nos interesaremos más aquí por la primera categoría de aprendizajes, porque nos remiten más directamente a las normas de excelencia y a la evaluación. En efecto, nada puede entenderse de la enseñanza si olvidamos que el período de escolaridad no constituye sólo un medio, una preparación para la vida, sino un momento de la vida en sí mismo, que tiene ya una organización compleja. ¡Tener éxito en la escuela, supone aprender las reglas del luego!
Este aprendizaje puede hacerse mediante la experiencia, en alguna medida, por la práctica, de modo que el nuevo miembro del grupo u organización, descubre poco a poco, lo que conviene hacer en cada situación, al precio, quizá, de tanteos.
La definición de la cultura escolar supera al sistema de enseñanza, aunque sea el lugar privilegiado no sólo para su transmisión, sino para su práctica.
La atención dispensada al curriculum formal impide a menudo ver que, como las demás organizaciones, la escuela mantiene en secreto su cultura interna, Y esto ocurre también porque, al menos para los alumnos no hay demarcación clara entre la cultura escolar, que se encarna en el curriculum, y la cultura de la organización, que es para los alumnos lo que la cultura hospitalaria para los pacientes, la carcelaria para los presos o la judicial para los reos.

a) aprender a leer y a escribir constituyen objetivos fundamentales, pero también son condiciones de participación para proseguir la escolaridad;

b) de igual modo, la construcción del número,

c) desde hace una veintena de años, se insiste mucho en la necesidad de aprender a aprender. Quien, al salir de la escuela, haya aprendido a aprender dispondrá de algunas bazas suplementarias en su vida de adulto, cada vez que se encuentre ante un problema que exija la adquisición de competencias de las que carezca.

Podríamos añadir todos los que surgen del currículum moral o de los objetivos a veces denominados "no cognitivos": orden, limpieza, educación, servicialidad, espíritu de cooperación, respeto de la propiedad, no violencia, etc. Asimilar el currículum supone convertirse en oriundo de la organización escolar, hacerse capaz de desempeñar su papel de alumno sin perturbar el orden ni exigir una atención especial.
Sólo algunos de los aprendizajes previstos en el curríulum formal tienen importancia vital en el funcionamiento de la organización.

a) por una parte, el conjunto de componentes del currículum formal cuya asimilación carece de importancia crucial para la organización escolar, porque no son objeto de ninguna evaluación formal.

b) por otra parte, los elementos de cultura que, con independencia de su funcionalidad para la organización, carecen de equivalente alguno en el currículum formal; Por eso, la excelencia escolar, definida en abstracto como la apropiación del currículum formal, se Identifica muchas veces, en la practica, con el ejercicio cualificado del oficio de alumno. La evaluación informal consiste, pues, en gran parte, en asegurar que el alumno aprenda y desempeñe su cometido de manera adecuada. Es evidente que esto no es independiente de cierto dominio de los saberes y saber hacer inscritos en un plan de estudios. Pero este dominio se empareja con las formas y contenidos de un trabajo escolar que siempre, y hasta cierto punto, está desligado de sus finalidades educativas, transformando en un conjunto de rutinas, como cualquier actividad regular en una organización burocrática.


Francisco Javier Traverso Gahan


No hay comentarios:

Publicar un comentario